12 de marzo de 2017

DEFENSORA DE CACHORROS;RETO#27 EL LIBRO DEL ESCRITOR.

RETO#27 DEFENSORA DE CACHORROS.


DEFENSORA DE CACHORROS


RETO #27 EL LIBRO DEL ESCRITOR.


PREMISA:Inventa un relato con una mujer como heroína y su camino hasta llegar a serlo.

DEFENSORA DE CACHORROS

—Dime estela—.toso con fuerza y el camarógrafo asiente. —Ok volvemos a empezar—.le indica la entrevistadora acomodándose las gafas por encimas de su cabello verde que resaltan sus morados ojos. —HOLA; guapísimos aquí Silvia comunica como ya saben paco está de vacaciones—.hace un movimiento y el cámaras se acerca. —el día de hoy entrevistare a la reciente heroína defensora de cachorros—.no puedo evitar saludar bobamente a la cámara, toso y apoyo las manos sobre mis piernas.

—Entonces, ¿Cuánto cachorros has logrado rescatar hasta ahora?—.hace un pausa, esperando mi respuesta.

Comienzo sin querer a mover las uñas pintadas. —unos doscientos, Silvia comunica, aunque la sociedad no quiera reconocerlo, el problema del maltrato de perritos con sillas es algo real y está sucediendo—.ella asiente.

—Hago una llamado a los millones de espectadores de tu canal, si conocen a alguien que este maltratando un cachorro con una silla, llamen a protección de animales y si no funcionan llámenme a mí—.digo con convicción.

—así es amigo, ya escucharon, en esto momentos aparecerá la forma de contactar con defensora de cachorros—.dice asintiendo a la cámara, el chaval no deja de mirarme el top
Silvia se gira, cuando nota mi molestia, logro notar que le lanza un mirada asesina, este tiembla y asiente.

Vuelve a mirarme quedando contra la cámara y mueve los labios: “lo siento el tipo es nuevo ya sabes cómo son las hormonas”.

Asiento entre risas que no logro aguantar, ella me devuelve el gesto.

—bueno defensora de cachorros, cuéntanos cómo te convertiste en la heroína admirada que eres hoy—.asiento agradeciéndole por el comentario.

Me acomodo el antifaz, cerciorándome que oculte mi cara—.bueno yo no siempre fui la heroína que conoce ahora, tuve tiempos oscuros, pase una temporada en un psiquiátrico, no es por justificarme pero fueron cosas malas una tras otras y bueno aun no era tan madura como ahora así que termine cediendo ante la tentadora oferta de la locura.

Ella asiente y se golpea el mentón con sus largos dedos rítmicamente, como buscando una idea.

—“La locura, como tú sabes, es como la gravedad. basta con un pequeño empujón.  Joker / Guason ”—.dice finalmente sonriéndome ampliamente, le devuelvo el gesto.

— ¿Pero cómo lograste salir de allí?—.continua, manteniendo una sonrisa pequeña.

—no fue fácil hubo días en la que estuve con camisa de fuerza, pero con la ayuda de los médicos y psiquiatras fui saliendo de eso, ahora par finalmente salir del centro fue bajo autorización de mi psiquiatra; estaba legalmente sana mentalmente, con la condición de que siguiera la prescripción médica por seis meses. —hago un pausa y bajo la voz—.así lo hice, fue un momento oscuro en mi vida pero ya lo supere.

—no tienes que avergonzarte, has hecho mucho bien a esta ciudad, después de todo todos tenemos demonios, nuestra obligación es ser más fuerte que ellos—.dice tratando de motivarme, no es que lo necesite, igual le sonrió, ella siente.

—un par de meses después de haber terminado con el proceso de medicación y reintegración a la sociedad….

—Tuviste tu primera caso—.dice apresurándose a mis palabras, me enojo por un segundo, hasta que comprendo que está haciendo su trabajo. —puedes contarnos los detalles—.dice expectante.

—claro había conseguido un empleo de medio tiempo como ayudante en un refugio de mascotas abandonadas, ya sabes necesitaba probarle al comité de trabajo, que volvía a estar mentalmente capacitada para poder postular nuevamente a mi cargo de gerencia—.ella asiente, con los ojos en grande, lo que resalta su delgada cara.

—una de mis obligaciones era verificar que las mascotas reintegradas tuvieran un buen trato por parte de sus dueños, las primera semanas todo transcurrió normalmente, les alimentaba y bañaba—.no puedo evitar reír.

—Que sucede; ¿alguna anécdota graciosa?—.asiento y ella mueve su cuerpo hacia adelante, como esperando que la diga.

—la primera ves que bañe a una mascota, me toco una san Bernardo, linda y tierna, pero se transformó ni bien toco el agua, olvide asegurar su collar a la correa de la tina, entonces salto hacia mí y me gano en peso, ese día entendí que veinte kilos envueltos en pelaje mojado, nunca se van de las blusas—.ella se ríe, igual yo.

— ¿Todavía tienes la blusa?—.pregunta ansiosa.

—Sí, pero prefiero no mostrarla—.ella estruja los labios por que se reciente, pero lo acepta.

—bueno, un día estaba limpiando los compartimientos donde duermen y escucho el timbre a través del altavoz en el recinto, me descontamine y Salí por la puerta, hacia la sala de atención.

Allí estaba una mujer, de cabello ensortijado y grandes caderas—.me paro un segundo, lo pensé o lo dije en vos alta, por la cara de Silvia lo segundo, me echa una mirada lenta, lo que no sé porque me produce un ligero temblor, toso para apartar la sensación.

—le pregunto si desea adoptar a una mascota, ella me explico que no estaba segura, porque su novia a veces era algo violenta, pero quería dárselo como regalo por su primer aniversario de estar en su nuevo apartamento.

Le explique las fórmulas que debía llenar y que por ley yo iría a visitarle en el domicilio que figuraba en la hoja de entrega en adopción, cuando terminamos de hacer los trámites preliminares, la lleve hacia el local donde estaban todas las mascotas abandonadas.

Le mostré la san Bernardo, pero ella negó y me dijo que no tenían mucho espacio en el apartamento, además que a su novia no le gustaba mucho tomarse responsabilidades extras y que si se lo llevaba al final ella se encargaría de todo, asentí y le mostré otras opciones.

Entres ella un pastor alemán, un basenji recalque que era un cachorro extremadamente silencioso pero al final ella lo dejo pasar, luego pasamos a un compartimiento donde estaba un Golden retriever precioso con su pelaje dorado, gracias a mi por supuesto—.digo con superioridad, Silvia asiente.

— ¿Entonces cual eligió?—.dice para dar movimiento a la entrevista.

—después de alguno intentos fallidos, eligió una Caniche enano algo tímida, pero hicieron una buena conexión, entre sonrisas ella me dijo que la adoptaría, asentí, hicimos otros documentos legales y ante la ley ahora era su responsabilidad, le repetí que iría en unos días a verificar que estuviera recibiendo un buen trato.

— ¿Podría explicarle al público a que te refieres con buen trato hacia el cachorro?—.dice mirando al camarógrafo.

—bien, básicamente, la mascota debe tener agua, alimento y lugar donde poder descansar que se adapte a sus dimensiones, es decir si es grande la cantidad de agua y alimento deberá se r mayor y si es pequeño menor—.hago una pausa, para recordar. —además de que deberá ser bañado al menos una vez a la semanas, esto depende del tipo de mascota y deberá ser paseado regularmente, hay otra cosas, pero eso sería lo principal.

—ya oyeron guapísimos, a cuida bien a su mascotas, es más acabando de ver el video, quiero que me envié un foto suya con su mascota—.le lanza un guiño a la cámara, el camarógrafo sonríe bobamente, de inmediato se vuelve a concentrar, cuando le mira son seriedad.

— ¿Entonces fuiste  a verificar que la Caniche enano estuviera bien?—.asiento rápidamente.
—sí, así comenzó todo—.digo señalando mi traje, ella asiente.

—empecé a sospechar cuando la mujer que adopto a la mascota no me devolvía las llamadas, así que tome una móvil, cuando acabo mi turno en el centro de rescate.

Cuando llegue al edificio, el portero me echo un mirada, había olvidado arreglarme, me daba igual, lo hice a un lado y entre, marque la planta veinte, aun no sabía la crueldad que vería.
Cuando estuve frente a la puerta blanca, volví a llamar a la dueña del Caniche enano, nadie contesto.

Golpee la puerta un par de veces, oía los gemidos y aullidos del otro lado, toque con más fuerza y nadie me abrió.

— ¿Qué hiciste?—.pregunta expectante.

—utilizar las escalera de incendios, baje rauda por las escaleras internas, botando al portero y me fue al lateral del edificio.

La escalera estaba a unos tres metros del suelo, comencé a ver que había en el callejón para subir, cerré el contenedor de basura y torpemente me trepe en el para logra deslizar la escalera, cuando lo hice me trepe hacia ella y comencé a correr pisos arriba.

Mientras mentalmente iba contando cada vez que pasaba una ventana, para no entrar por erro a otro apartamento, los gemidos también me guiaron.

Cuando llegue al epicentro del ruido, me seque la frente y tome aire, vi impotente a través de la ventana.

La mujer con la que hice el contrato tirada en el suelo, en un charco de sangre, a metros de ella, estaba la que deduje era su novia, su alborotado cabello oscuro se sacudía, mal levantar un silla contra el pequeño animal, que temblara y gemía en un rincón.

Saque mi móvil y llame a la policía, recostada contra la fría pared, fuera de su visión, la operadora tomo mi pedido y me explico que por el lugar tardarían unos treinta minutos en llegar, no sabía si la mujer resistiría tanto o si para cuando llegasen no habría uno sino dos cadáveres.

Haría todo a mi alcance para que esto no ocurra.

Pensamientos bombardeaban mi mente, hazlo y discúlpate después.

Revente la ventana con mi bolso, el estallido la distrajo, no lo pensé dos veces y me lance sobre ella.

Un derechazo me hiso retroceder, sentir la sangre correr por mis labios.

Corría hacia mí, aun mareada logre sujetarle por los pelos y la lance en dirección contraria, ella gritaba.

La silla queda entre nosotros, se secaba con la mano, la sangre que le corría por la herida abierta encima de su ceja, sus oscuros ojos me miraban con odio.

Ahora solo era cuestión de quien tomaría la silla primero.

Su mano se posó sobre la madera, la golpee con todas mi fuerzas para hacerla soltar, levantó la mano por dolor, tome la oportunidad para levantar la silla con fuerza hacia su cara, el respaldo encajo de lleno debajo de la mandíbula haciendo caer hacia atrás.

La sostenía contra mí ,buscándome proteger, ella empezado a levantarse tambaleándose, su barbilla goteaba sangre, pero no había dolor en su cara, solo odio y una macabra sonrisa que me enseñaba su diente inyectados en sangre, su sangre.

—quédate, allí, o juro que te quebrare esto en el cuerpo—.le amenazo, pero eso parece excitarle, corre hacia mí, sin quitarse la sonrisa de la cara.

Cierro los ojos y lanzo la silla con todas mis fuerzas hacia adelante, hasta que en un golpe seco se detiene, un grito ahogado, me hace abrirlos, la silla se ha partido, su sonrisa se ha borrado y ahora se desmoronas cayendo de bruces, golpeándose la cabeza.

Me acerco a la mujer que yace a un par de metros, pongo lo dedos sobre su cuello aún tiene pulso, le  levanto para que no se ahogue con su sangre, ella me mira a penas y su mirada se vuelve a perder, está respirando apenas.

La perra histérica sigue tirada sobre el suelo, me obligo a verificar si sigue viva, lo hace, solo esta desmayada.

Finalmente me acerco a la mascota, que sigue presionada contra la pared, le alargo la mano, se acerca y comienza a lamer las puntas de mis dedos, le sonrió.

— ¿Cómo termino todo?—.dice con la boca abierta, el cámara también me mira sorprendido, pero ahora si a la cara.

—espere a que llegase la policía con el animalito en brazos, no dejaba de temblar, brinde mi declaración, mientras los paramédicos se llevaban a ambas, la bastarda iba encadenada a la camilla escoltada, cuando los policías me dejaron, para revisar la escena, me acerque a uno de los médicos para preguntarle como estaría la mujer que adopto a la mascota, me explico que si hubieran pasado uno minutos hubiese muerto asfixiada con su sangre.

—ya lo ven guapísimos, una heroína defensora de cachorros—.dice elevando las palabras.

—finalmente logre reubicar a la Caniche enano y ahora tiene una dueña amorosa—.ella asiente y pone la mano sobre mi pierna, le echo una mirada desconcertada, pero me detengo cunado ella me echa otra mirada lenta.

—entonces alguna palabras finales para nuestro público—.asiento.

—por favor cuiden a su mascotas, ellos le brinda cariño y a cambio piden lo mismo—.digo mirando a la cámara, ella hace una seña con la mano libre y el camarógrafo baja la cámara y se marcha.

—Entonces defensora de cachorros, que haces en tu tiempo libre—.dice sonriéndome lentamente.

Toso con fuerza. —bueno ya sabes que una heroína no tiene tiempo libre, además con el puesto de gerencia estoy bastante ocupada—.ella asiente con algo de resentimiento y quita la mano, con la que comienza a buscar algo en su jean ajustado a sus largas piernas, me entrega su tarjeta de contacto, yo asiento, ella se levanta y se despide de mí, marchándose meneándome las caderas, sonrió.

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