17 de febrero de 2017

LA DICHA DE PACO;RETO#4 EL LIBRO DEL ESCRITOR.

RETO#4 LA DICHA DE PACO.


LA DICHA DE PACO


RETO#4 EL LIBRO DEL ESCRITOR.


PREMISA:Escribe una historia en la que salves la situación con un mayúsculo deus ex machina.


LA DICHA DE PACO

Atravieso la puerta y el sol me da con fuerza en la cara, uso un brazo para taparme, siento el otro temblar, bajo la mirada y veo como un texto aparece en el holograma: “LO SENTIMOS: ESTA FUERA DE RANGO PARA OTROS SUPERHEROES”, después de eso se queda quieto.

Abro la mano un par de veces con los mismos resultados, la frase se proyecta y queda el mapa verde, es normal, después de todo estoy a una dimensión de distancia, «es normal, que tenga mala cobertura», rio supongo para aliviar la presión.

—Dios de la máquina—escucho susurrar, es la voz de mi escamosa supervisora.

Me doy vuelta, para darme cuenta que estoy en medio de un campo cultivado, trigo al juzgar por las doradas espigas que hay, veo como la puerta se fusiona con un marco invisible y desaparece.

—PAPA; ¿no estabas en el pueblo?—.me dice la niña frente a mí, tiene ojos oscuros y cabello verde, lleva un traje que le llega al suelo terroso y un puñado de una hierba desconocida en la mano, levemente cerrada.

«Pero que carajos, y no tengo hijos», antes de seguir pensando en eso, me abrasa.

—Debemos ir al poblado ante que los ogros vengan—.dice con tranquilidad «joder primero mutantes ahora ogros», le aparto de mí. —por donde pequeña.

Comienza  correr en dirección contraria a mí, la sigo apenas el ritmo, supongo que he perdió mis poderes aquí.

Saltamos un par de troncos, parecen arrancados de raíz, ya me imagino quien lo hiso, finalmente llegamos a una precaria fortificación, de troncos y barro, ella toca un par de veces, como una especie de señal.

Las puertas se abren y dos hombres con pecheras salen a recibirle, uno le hace un ademan para que pase, se cierran tras ella y apuntan su lanzas hacia mí.

Por un segundo pienso que me acribillaran, pero luego las retraen y golpean el metal con ellas, como señal de respeto supongo. —señor, pensamos que estaba en su casa—.dice un hombre con rulos que escapan de su casco de cuero.

—Ya ves que no apartaos—.digo creyéndomelo, supongo que encontrare a otro paco.

Lo hacen.—señor, que son esa extrañas ropa que viste—.Dice el otro mientras paso a su lado. — ¿Es mágica acaso?—.añade.

Me paro en seco. — ¿Quieres averiguarlo?—.digo mirándole, niega con la cabeza. —entonces anda a hacer tu trabajo, sigo caminando.

Hay persona  a ambos lados de lo que aparece la vía principal. —por aquí—.logro escuchar apenas, por la gente gritando, supongo que este es el mercado, hay gente agitando pescados y panes.

Me acerco a un puesto de orfebrería, al lado de un par de jarrones tan alto como ella, esta mi supuesta hija.

La vuelvo a seguir no alejamos de las casa de barro apiñadas una alado de otras, pasamos por un poso, y nos dirigimos a una residencia el triple de grande que las otras.

Intenta empujar la pesada puerta de madera, toscamente clavada, la ayudo colocando mi peso, finalmente sede.

La beso subir dando saltos, los escalones de barro, hacia una habitación con una puerta metálica, la primera que veo, la empuja con una mano y se pierde en ella.

Me toma uno segundo subir los empinados escalones, empujo la puerta.

La niña me mira asustada, y se aferra a la pierna de un hombre fornido y de ojos oscuros, que empuña una espada.

En dos pasos la deja atrás y la hoja, toca mi garganta. —quien eres—.pregunta presionándola contra la piel, comienza a doler.

—es complicado de explicar—.por decirlo menos.

—tienes diez segundo par hacerlo tu cabeza rodara por el suelo—.empuja más la hoja, siento la sangre bajar, «piensa rápido paco».

—MAGIA, sus dioses me mandaron—.le digo esperando que se trague la vil mentira, lo hace.
Vacila unos segundos luego sujeta con más fuerza el arma—.pruébalo. —me refuta.

—lo hare, pero no haga ninguna estupidez—.le digo y levanto la mano para que el vea, extiendo la palma y el holograma se proyecta.

Da un salto hacia atrás protege a la pequeña con el brazo, extiende la espada hacia mí, vacíala, finalmente la guarda.

—es cierto, por eso tiene mi cara y ese traje extraño, con el símbolo de nuestros dioses, grabado en él y ese aparato místico que me has mostrado también lo confirman—.supongo que aún no han salido de la era medieval.

Me llevo  la mano para tapar la herida, que empieza a sangrar más.

Veo como la niña extiende su mano, hacia el hombre, para mostrarles la hierba, el asiente. —buen trabajo hija, ahora ve a jugar a la plaza—.pasa velozmente por mi lado y desaparece tras las puerta metálica.

Cuando vuelvo la vista, le tengo frente a mí, me obligó a no retroceder, la cicatriz sobre su ojo izquierdo le hace lucir más viejo, de lo que somos. —póntelo sobre la herida—.me entrega el puñado, lo aprieto hasta hacerlo una pasta y lo hago.

La sangre deja de brotar y siento frescor en la zona donde lo he colocado.

—discúlpame por ese trato, pero últimamente los orcos han hecho hasta lo imposible por entrar, pensé que sus magos te habían enviado.

Entonces miro la luz que entra por una abertura rectangular en la pared, se tiñe cuando pasa por los frascos de frentes formas y tamaño, puesto en fila sobre una repisa, contienen yerbas y animales que desconozco, este paco de be ser un hechicero.

— ¿Eres hechicero?—.pregunto por cortesía.

—así es veo que los dioses te han dotado de un gran poder de observación—.dice haciéndome una reverencia.

—ja, si los dioses—.«si eso te deja dormir por la noche tranquilo, qué más da».

Digo con ironía, le explicaría la ecuaciones cuánticas y como las realidades que ahora sé que existen interactúan mutuamente entre si para dar sentido a resultados inicialmente caóticos, pero el pobre paco preferiría cortarse la garganta con su espada a tener que vivir con esas ideas.

—por cierto, no tienes que hacerme reverencia, somos iguales. —«literalmente».

—oh vale, puedes llamarme paco el hechicero máximo—.no sé por qué ese nombre me suena, en fin ya lo recordare.

—bueno, paco hechicero máximo, dime que piensa hacer con los ogros—.digo cambiando el peso de mi cuerpo entre mis pies.

—pues hasta ahora he dado órdenes preventivas, pero tu llegada ha sido un llamado a atacarles con todo, después de todo que puede salir mal si tenemos a un enviado de los dioses de nuestro lado—.creo que eh jodido la situación.

—Espera vamos con calma, me decís que también tienen magos, pues primero protejamos a la gente de ellos—.digo esperando que eso aplaque su sed de venganza o lo que sea.

—Ah que inteligente propuesta, bueno podemos marcar las paredes con símbolos protectores—.hace una pausa mirándome con sus oscuros ojos y su cicatriz. —claro si quieres ayudarme.

—por supuesto, pero tendrá que enseñarme—.digo sonriéndole.

Asiente corre hacia los frascos y saca uno tintado de verde, los descorcha, sumerge los dedos en el líquido espeso y comienza a mover su manos, no logro ver lo que hace porque lo tapa con a su espalda, se detiene y aparta hacia el tosco escritorio de madera.

Ha dibujado un círculo con una línea atravesándolo por el medio que lo conecta con el cuadrado donde está metido, segundos después suelta un leve brillo y luego se apaga. —ese es el símbolo—.dice señalándolo como si no me hubiese fijado.

—Entiendo pero con ese frasquito no creo que alcance para marcar todas las casas—.digo sarcástico.

Asiente. —no, te preocupes—.rebusca en el interior de mueble y saca dos sacos llenos de algo, porque se agitan al golpear la madera.

—Son estómagos de baca, los usamos para transportar los brebajes en grandes cantidades—.cuando termina de decirlo, mete lo dedos en la abertura del órgano y los saca empapado del líquido verde, una gota gruesa cae hacia el escritorio.

Se acerca sostenido ambas y me ofrece una, la sostengo con ambas manos, mientras el me muestra como colocármela a modo de mochila, con una tira echa de tendones que pasa por su pecho, hago lo mismo.

Para mi sorpresa el líquido que contiene tiene un aroma frutal, pensé que olería a algo en descomposición, pasa por mi lado y cuando está en el marco de la puerta me hace una señal para que le acompañe.

Ambos bajamos con algo de dificultad los escalones, cerramos las pesadas puertas, el dibuja un rombo sobre esta, me explica que es de protección así nadie que no sea el podrá entrar, empiezo a entender por qué no han desarrollado su tecnología, tienen la magia para hacer la tareas difíciles y hasta donde veo resulta más eficiente.

Cuando Llevamos unas cincuenta puertas marcadas nos detenemos para comer, caminamos hacia un puesto de comida improvisada, no sentamos sobre los troncos cortados, paco hechicero máximo pide un caldo espeso, lleno de vísceras cocidas y fideos gruesos.

Pido lo mismo al encargado, cuando lo pruebo ciento el caldo aceitoso y sustancioso calentar lentamente mi boca, es delicioso, agradezco que la cuchara de madera sea grande.

—Esta bueno, eh, paco hechicero máximo—.le digo codeándolo.

—está bien, pero yo preparo mejores—.el encargado le manda una mirada mortal y él se la devuelve, este agacha la cabeza, talvez recodo que no es buena idea amenazar al jefe del lugar sobre todo si es un hechicero.

—Entonces, seguramente hay una señora de paco—.le digo codeándolo más fuerte, su sonrisa se borra y se trasforma en una expresión de seriedad, baja los ojos.

—Hubo una, pero los orcos le mataron—.escupe con asco y dolor la palabra orcos. —Dejando a mí hija huérfana—.hace una pausa y lanza el tazón, el encargado lo coge justo antes de que caiga hacia el suelo terroso.

—por eso quiero acabar con ellos; para proteger a mi pueblo—.sus intenciones son nobles, pero conozco esa mirada, quiere venganza, lo sé bien, pase meses buscando a esa maldita criaturas que se llevaron a Silvia.

Lo máximo que logre encontrar es que su rastro químico, no concordaba con nada que se encontrara en mi realidad, que debían venir de otro lado, en parte por eso acepte estos retos, pero mi escamosa supervisora no lo sabe, espero.

Y si esas parece no importarle demasiado, después de todo cuando tienes el poder para borrar una realidad a voluntad, los problemas humanos se vuelven insignificantes, aparto la idea como el cuenco de mí, porque empiezo a sentir el veneno del odio correr por mi sangre.

Esta vez el encargado no tiene suerte y caer al suelo destrozándose.

Paco sonríe y yo le sigo, nos reímos.

—Debiste ponerle un hechizo e protección al cuenco—.le digo, me lanza una mirada asesina para luego reírse y mandarme una palmada.

Seguimos pintado puertas, hasta que los sacos están vacíos, hasta donde se aquí hay doscientas familias tras las improvisadas murallas.

Volvemos, a la casa de paco, hay una niña esperando en el marco de la puerta, se ha quedado dormida con los brazos rodeándole la cabeza, la levanta con suavidad para no despertarle, quita el hechizo con un movimiento de mano, entramos.

Me indica un cuero de algún animal, que lo eche en el suelo, lo hago y el deja a su hija sobre él, le tapa con una manta que tiene grabado el símbolo de la puerta.

Saca una espada con su funda y me la lanza, me la ato al redor de la cintura, cierra la puerta de metal y la sella tras de sí, bajamos al patio interior.

Donde encendemos una hoguera, nos sentamos sobre el suelo, iluminados solamente por las llamas que crepitan.

—Entonces como son los ogros—.le digo con genuina curiosidad.

—son seres crueles y abominables, sediento de sangre—.dice llevando su manos al fuego para calentarlas.

—ya, me refiero físicamente—.digo aclarando mi pregunta.

—Bueno, miden dos metros, son corpulentos, tontos como una piedra pero lo compensan con una descomunal fuerza y tiene colmillos afilados—.dice mirando un punto indeterminado en la oscuridad.

—aparte de la magia, tienen alguna arma—.vuelvo a preguntar.

—mazos de madera, solamente, pero su piel gruesa lo compensa protegiéndolos de nuestras espadas.

—Quiero preguntarte, los dioses te han dicho algo de la elegida—.dice girándose hacia mí, el fuego le ilumina media cara, haciendo lucir intimidante por su cicatriz.

—Tienes que ser más específico, hay mucho elegidos—.digo sarcástico y apunto hacia arriba.

Al cielo lleno de estrellas, si el supiera que cada estrella tiene un sistema planetario asociado con potenciales especies inteligentes como nosotros, que talvez seres de múltiples ojos y tentáculos, estén viendo el mismo cielo que nosotros desde su extravagante planeta.

De nuevo me obligo a callar, repitiéndome la imagen mental, de él cortándose la garganta ante esa idea, aun son jóvenes, hablando en término de civilización, talvez algún día estén listos para esa clase de noticia.

—oh claro, bueno la  leyendas que no han transmitido nuestros ancestros, dice que un día una diosa atravesara un portal, que será tan alta como un ogro pero ella tendrá la fuerza de mil de ellos, que será más bella que cualquier mujer y que cuando llegue finalmente viviremos un periodo de paz y goce para nuestra gente.

Esa descripción me suena a alguien que conozco, claro a lilith, pero ella está a una realidad de distancia, teniendo en cuenta que mágicamente llegue, que me asegura que peleara por esta gente.

—por favor, dime que has oído de ella, los orcos se ha estado reproduciendo sin cesar, no superan cien a uno y nuestras defensas no soportaran un ataque combinado, por favor tráela hacia nosotros.

—en verdad quisiera…

—hazlo con ese artefacto que los dioses te enviaron—.niego con la cabeza, él se levanta de golpe, para caer de rodillas ante mí y me toma de las manos cerrándolas entre las suyas.

—Si esa es la decisión de los dioses que puedo hacer, pero por favor llévate a mi pequeña, sálvala, no soportaría perderla—.dice y veo su cara ablandarse con las lagrima que corren por sus mejillas.

Nunca entenderé el cariño que siente los padres por su hijos, porque Silvia y yo nunca los tuvimos, siempre lo dejamos a un segundo plano, nuestro trabajo era nuestra vida, no me estoy quejando, pero hubo días en lo que deseaba tener un hijo o una hija para enseñarle todo lo que se.

Pero también agradezco no tenerlo, porque ahora un pequeño o pequeña paco está sufriendo desconsoladamente, con su padre perdido entre dimensiones buscando a su madre también desaparecida.

Pero este hombre, me obligo a no apartar la mirada, este hombre ha perdido a su esposa como yo y además si lo orcos atacan también perderá a su hija.

Si hay algo a mi alcance que pueda hacer para tratar de evitar eso, tengo que hacerlo.
Me levanto. —ponte de pie hechicero máximo, no ruegues, yo también se lo que es perder a quien amas—.lo hace sin soltarme las manos.

—Entonces lo harás, invocaras a la diosa—.dice tratando de sonreír.

—no exactamente, tengo un idea es alocada y no hay ninguna seguridad en que funcione, pero si logra suceder, tú tiempo de paz para tu gente, para tu hija, llegara.

—es una esperanza, eso es mucho más de lo que teníamos antes de que llegaras.

En teoría y me digo solo en teoría  debería existir una versión alternativa O.I.U organización intergaláctica unida, si la hay deberían tener métodos de contacto para los planetas y especies asociadas a este.

En mi realidad este se basaba en la variación oscilatoria de los átomos de carbono, como frecuencia de mensaje, así que utilizando la tecnología del holograma, para tener la tecnología que lograría recoger y enviar la señal, cambiándolo con la magia de paco para amplificarla, talvez pueda emitir una señal de socorro, usando el holograma como punto de rastreo.

Le explico la idea en términos simple y que es lo que necesita que haga al hechicero máximo.
No ponemos de acuerdo.

Le ayudo a bajar todos los frascos con pociones, con cuidado de no despertar a su hija que duerme tranquila, sin saber que posiblemente esta noche decidirá el destino de su pueblo.

El comienza a dibujar intricada figuradas geométricas sobre la tierra, con diversos colores, alrededor de la fogata, le explique que necesitaría algo que contuviera la explosión de energía y la canalizara lo máximo posible, esto para que el alcance sea el suficiente para lograr atravesar la barrera atmosférica.

Desde hay oscilaría a una velocidad cercana a la luz hacia cualquiera que pueda escuchar, nuestro pedido de socorro.

Por mi parte, después de chamuscarme un par de vece las puntas de los dedos, logro modificar el artefacto lo suficiente para que emita una señal, el problema es que solo tenemos una oportunidad.

Cuando toque el fuego este explotara, asumimos el riesgo de la potencial descarga lumínica que se proyectara alertando a los ogros alrededor.

—Aún podemos arrepentirnos—.le digo sabiendo que si no funciona, será una sentencia de muerte para todos.

—Los ogros siempre vendrán, pero hoy tenemos la posibilidad de detenerles para siempre—.pone su mano sobre el artefacto y ambos lo lanzamos al fuego.

La explosión es inmediata, barias burbujas se forma para contenerla, pasan uno segundo hasta que un potente haz de luz resplandece iluminando la noche, como una aurora volear, ha funcionado está electrificando la atmosfera para potenciarse.

Ahora hay que esperar quien viene primero, si nuestra ayuda o nuestra muerte.

Los ogros llegan primero.

Salimos de la casa, nos quedamos frente al portón, la sella, para proteger a su hija, desenvainamos nuestras espadas, dispuestos a pelear.

—Si esta es mi última noche, será un honor pelear a lado de un enviado de los dioses—.dice sonriéndome, le devuelvo la sonrisa, estoy jodido pero me niego a rendirme.

Las murallas ceden, por el peso de sus cuerpo, chocando uno tras otros, entran al pueblo como una estampida.

Iluminada por las bolas de fuego que encienden las casas como cerillos, los soldados tratan de repelerles, pero son fácilmente superados, la gente grita y trata de escapar.

Algunos pobres diablos son devorados por las bestias, corren con suerte otro corren en llamas.

El hechicero máximo, comienza a lanzar hechizos para mantener el perímetro de la residencia.
Yo agito la espada con profesionalismo como si lo hubiese hecho de toda la vida, supongo que es un efecto residual de estar en esta dimensión.

Logro cortar un par de dedos, veo su sangre espesa desparramarse, los cadáveres se amontonan a nuestro alrededor, el resto comienza a trepar para llegar hasta nosotros.

Empujo a paco hacia arriba y luego el me jala para subir encima de la paredes, desde hay seguimos peleando.

Veo como una decena de ellos se dirige a velocidad para impactar las paredes exteriores, Entonces el techo tiembla, caemos, sobre burbujas de energía que nos protegen.
Volvemos a pelear al ras del suelo.

Un bastardos e nos escapa y comienza a subir las escaleras, voy detrás de él y paco me sigue, le atacamos con magia y espadazo, pero no se detiene, logra quebrar la puerta de metal.

Antes de finalmente caer, pronto todos sus hermanos le siguen y comienza a subir por la escalera, tratamos de repelerlos pero lentamente nos hacen retroceder, hasta la habitación donde duerme la pequeña.

El fuego de los edificios ilumina levemente el cuarto, lo suficiente para dar y evitar golpes.
Estoy contra la pared, golpean la hechicero con fuerza, lanzándolo hacia el toro lado de la habitación dejándolo inconsciente, solo quedo yo.

Los ogros empiezan a rodear a su hija, maldita sea si tan solo tuviera mis poderes, siento una gruesa mano sujetar mi cuello, levantándome del suelo, veo su grotesca y tarada sonrisa de superioridad formarse.

Cierro los ojos, esperando el golpe que seguro pulverizara mi cráneo, siento como si pasaran minutos, pero no llega, abro los ojos, su boca aún se está anchando, veo las cenizas volar a través de la ventana.

El líquido aceitoso suspendido en el aire, sus brazos moviéndose a milímetros, casi inmóviles, sonrió.

No lo pienso, acelero.

Quiebro todos los huesos del ogro ante que logre parpadear, me escurro entra el grupo que rodea a la niña, veo sus brazos levantados listos para machacarla, corto sus manos con mi espada, veo las gotas de sangre que empiezan a suspenderse en el aire.

Tomo a la niña entre mis brazos y salto por encima de sus grotescas cabezas, acelera pasando de todo el terror, viendo las expresiones llenas de miedo de la gente, me obligo a seguir.

Vero a los ogros pisando los últimos troncos en pie, y luego un mar de cuerpo verdes, chocando uno con otro, paco no se equivocaba hay más de diez mil de ellos.

Recorro un par de kilómetros hasta llegar a terreno despejado, reviso el perímetro no hay rastro de nada malo, dejo a la niña con suavidad en el suelo, parece levitar, por la velocidad a la que me muevo, voy por su padre.

Cuando llegó le veo clavando su espada en el grueso torso de la bestia, este esta bajando su maso para reventarle el cráneo, lo saco.

Par cuando llegó donde deje a su hija, sigue durmiendo.

—en verdad eres un enviado de los dioses—.me sonríe.—pero mi pueblo está sufriendo—añade.

—Quédate con tu hija, traeré a tu pueblo—.llevo mis poderes al límite sobrepasando la híper velocidad, para arrancar a la pobre gente de las garras de esos brutos.

Me toma una hora, pero logro poner a todos los sobrevivientes a salvo.

—Los ogros están viniendo— .le digo a la multitud con el hechicero y su hija por delante. —tratare de frenarlo todo lo que puede, aprovechen para ponerse a salvo.

Paco se acerca hacia mí. —nunca olvidaremos tu valentía—.saca un puñado de la misma yerba que use para curar mi herida y me la pone en la mano. —sé que es poco para tus actos, pero esta planta tiene la propiedad de curar cualquier daño—.asiento y la meto en la funda de la espada.

—gracia, ahora ve con tu gente y cuida de tu hija—.me abrasa y se dirije a su grupo que comienza a macharse en dirección opuesta a la que yo corro.

Saco la espada y comienzo a cortar todo lo que pueda, pronto los orcos se resbalan con su sangre, pero son demasiado incluso con mi velocidad no podré frenarles lo suficiente.

Comienza a rodearme, sin darme espacio a escapar golpeo, pero solo para encontrarme con otra gruesa capa de musculo, una tras otras, al final lo único diferente es la negra noche que veo a través de una pequeña apertura entres sus cuellos.

Pero esta se ilumina, mis ojos me engaña o no.

Veo un portal.

El suelo se estremece, veo sus cuerpos lanzarse hacia mí, sigo golpeándoles.

Entonces sus cuerpos salen disparados hacia atrás, y le veo.

Es lilith.

—tío, en que lio te a veis metido—.dice reprochándome.

—cómo has llegado hasta aquí, no es que me queje.

—pues hemos seguido la señal de tu holograma, no ha tomado un rato pero nuestro psíquicos han logrado dar con el lugar de donde emitía, dice destrozándole el cráneo a un ogro que se acercaba, lanza su cuerpo con tal fuerza que derrumba a un par en su camino.

—el resto de mi batallón, llega justamente—.el cielo se llena de portales al menos mil. —ahora—.sonríe.

Las grandes figuras se precipitan a velocidad, como meteoros dejando cráteres, que se llevan docenas de ogros a su paso.

Los encorvados hechiceros tratan de repelerle con magia, pero parecen ser inmunes.
Las horas siguientes son una barbarie, solo decir que no quedo ni un solo ogro vivo y lo que antes fue la ciudad se vuelve un cementerio gigante.

Lilith se sienta sobre el suelo con fuerza a mi lado, hago lo mismo, estoy agotado.

—explícame de nuevo paco, esos hipo de puta, venían a matar a eso pobre humanos incapaces de detenerte y tu solito te le enfrentaste—.asiento no tengo fuerza para dar una buena explicación.

—eso es tener un buen par—.empieza a reír.

Frente a nosotros los fornidos hombres y mujeres comienzan a apilar los cuerpos verdes sin vida sobre la hoguera, para quemarlos.

Un olor a cidra de manzana inunda el ambiente, pensé que olerían peor, rio para mí.
—como esta Silvia—.digo con la garganta seca.

—está bien, es un gran cocinera sabes, se ha desarrollado, superando a su hermana gemela, tú me entiendes—.me da una palmada que me estrella contra el suelo, toso mientras me vuelvo a sentar.

—los ciento se me ha ido la fuerza.

—estoy bien—.«creo que me quebré un par de costillas».

Cuando finalmente amanece mis huesos se han curado, gracias a mis poderes, todo los superhéroes están charlando o riéndose, como si la amenaza de los ogros jamás hubiese existido.

—esta gente de la que me has hablado, necesita alguien que lo proteja, ya sabes por si vuelven estos engendros—.señala los cuerpos calcinados.

—sabes ellos tienen una leyenda sobre un diosa, con un poder descomunal y una belleza sin precedentes, que vendría a darles una era de paz—.la miro cuando termino, creo que se ha sonrojado.

Tose. —si bueno, ya sabes, de todas formas necesito unas vacaciones, será bueno para Silvia dirigir la tienda  y este lugar se be agradable, quitando a esas bestias claro—.se frota el mentón—oye, por cierto tú me debe una buena cena, acaso lo olvidaste—.me lanza una mirada asesina y ríe.

Entonces como un resplandor llega una idea  a mí. —se de alguien que cocina mejor que yo, quieres conocerle.

—Bueno, si me llevas claro, estoy exhausta—se deja caer haciendo un holló poco profundo
—no es que no quiere lilith, pero no viajarías cómoda—.realmente no creo perder con su peso, sin ofender. —mejor le traigo aquí.

En unos segundos llegó donde paco que siguen andando con toda su gente.

—se ha acabado—.digo sonriéndoles.

—tu solo lo venciste—.responde incrédulo.

—claro que no paco, digo hechicero máximo, me ayudaron los “dioses”—.toda la gente empieza a murmurar.

—entonces es seguro volver al pueblo—.dice entusiasmado.

—lo siento tío, en el proceso no hemos cargado la ciudad—.pero seguro te ayudaran a levantar otro.

—seguro, ello harían eso por nosotros—.dice tomando mi mano.

—claro que sí, es más voy a llevarte con ellos, claro si tú lo deseas—.asiente, se despide de su hija, le encarga a los guardias protegerles y llevarles a donde estaba el pueblo, nos vamos.

Cuando dejo a paco en el suelo, sus miradas se cruzan, creo que ha sido amor a primera vista, si creyera en esas estupideces, pero no niego que casi ciento la electricidad en el aire.
Pasan las horas.

Toso con fuerza, para que dejen de besarse, lilith se pone de pie y paco se echa hacia atrás, pero aún se sostienen de las manos, pero luego paco se aleja para recibir a su pueblo.

—maestro acelerador, tienes un segundo—.me llama lilith, me acerco a ella, que se agacha para que boca que a la altura de mi oído.

—Es igual a ti—.no sé si me está encarando.

—lo se lilith, talvez algún día pueda explicártelo, pero creme es mejor así—.ella me sonríe y me besa suavemente la mejilla, se vuelve a levantar.

Se lleva la  mano la bolsillos, y saca otro holograma extiende su mano hacia mí, acerco mi dedos.

Cuando empiezan a rosar el artefacto, escucho la puerta abrirse acompañada de una carcajada, pero no la veo.

Me siento caer, estoy atravesando un portal, quien sabe a dónde.

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